Estación Quilmes Estación Quilmes

  Juan Gelman

15 de junio de 2017




De "Velorio del solo"


Monja en el ómnibus


         Entre hombres y paquetes, diarios envejecidos,
         caras secas, sudores, mejillas con rencor,
         envuelta en el silencio de su capucha pálida
         la novia de dios viaja con Cristo
         sobre los pechos que a nadie dieron de comer.




Juguetes sobre la mesa


Una cierta gracia torpe en los brazos del oso,
el desorden del pato,
los ojos fieles del perro para dormir,
conspirando sin ruido contra el temor, la oscuridad,
los habitantes del candor juegan ahora con los hombres,
me dan de morir y de nacer como las balas del adiós.




Historia


         Estudiando la historia,
         fechas, batallas, cartas escritas en la piedra,
         frases célebres, próceres oliendo a santidad,
         sólo percibo oscuras manos
         esclavas, metalúrgicas, mineras, tejedoras,
         creando el resplandor, la aventura del mundo,
         se murieron y aún les crecieron las uñas.




Juan Gelman
Antología consultada de la JOVEN POESIA argentina. 1968.
Compañía general FABRIL EDITORA S. A.

Nació en Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - Falleció en México DF, 14 de enero de 2014. Poeta, traductor y periodista argentino

http://www.elcucodigital.com/efemerides-muere-el-poeta-juan-gelman/

  Dora Hoffmann

5 de junio de 2017




LÍMITES


Quédate en el límite del día
en su trama de dioses amaestrados
y dragones ingenuos,
entre sus ciertos,
desgastados bordes
quemados por el sol de la cordura.
Ata la sombra a tu piel
y que no huya
cuando vuelvas de este lado la mirada.
Apaga en tu corazón
el tumulto de ese tren que pasa
armando un horizonte
que no has de tocar.
En tu deseo de morir
clava una lámpara.
Una espada en el centro de tu sueño.

Y por favor no olvides
amarrar a una piedra tu memoria.




MEDIODÍA


Lo llamaron el justo
por la equidad difícil
de igualar en la balanza deslumbrante
el sol pesado y la delgada sombra,
el nudo de reptil y caracol
y el cielo desprendido.

Y qué decir del oficio
de decretar la partición del día:
una mitad para la herida.
Otra para el dolor.





A UN ROSTRO


Aférrate.
No ves que si la gota de memoria
no te arrastra en su caída,
será sin fin tu rodar de forma desasida,
lluvia de exilio devorando su propia sed.




Dora Hoffmann
De “Los habitantes de la memoria” (1975)



Nació en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos.

Publicó dos poemarios: “Los habitantes de la memoria” (1975) y “Cuaderno de viaje” (1977). Póstumamente, en marzo de 1981, apareció su libro “La casa y otras ausencias”.


  León Felipe

1 de junio de 2017




I


¿Desde dónde escriben los poetas?
Tal vez todo el secreto esté en esta pregunta.
¿Hacia dónde se abre esa puerta?
¿Quién está allí?
¿Qué hace allí aquel hombre sentado?
¿Quién es?
¿Por qué no se levanta?
Le llaman,
le llaman,
le llaman todos...
¿Qué escribe?
¿Para quién escribe?
¿Desde dónde escribe?
Ésta es la pregunta:
¿Desde dónde escriben los poetas?



II


Y ESTE poeta... ¿Cómo se atreve a decir estas cosas,
esas cosas terribles que los teólogos
condenan y fulminan?
¿Por qué dice el poeta esas cosas terribles?
Luego se calla
y no sabe decir nada,
ni responder a nada de lo que le preguntan.
¡Es como un idiota!:
-¡Yo no he dicho eso!...
-¿Cómo que no lo has dicho?
Si está escrito aquí
y lo va a leer todo el mundo.
Los teólogos...
Dios.
-¿Dios también va a leerlo?
Entonces el poeta abre los ojos...
Despierta...
y no tiembla.



III


¿Y DE dónde vienen esas cosas que dicen los poetas?
¿de dónde las sacan?
¿dónde las encuentran?
pero si los poetas son imbéciles...
cuando uno los ve por las calle siempre se pregunta:
¿Quién es ése?... ¿A dónde va...?
Mira ese viejo... tiene 80 años
y dice que es un gran poeta
Con ese tranquillo de que es un viejo poeta loco
va por ahí diciendo cosas indecentes
y tocando un deplorable violín.
La gente dice: No hagáis caso...
es un loco... un clown,
un loco blasfemo.
Pero...¡Hay que oir las cosas que dice!
y ni le llevan a la cárcel
ni al manicomio
Y el presidente se calla
y el obispo también
y todo el mundo se conforma en decir:
Es el viejo poeta loco del violín.



León Felipe
De "¡Oh, este viejo y roto violín! - VISOR MADRID 1993



Poeta, nacido en la provincia de Zamora, España el 11 de abril del año 1884 y fallecido en Ciudad de México el 18 de septiembre de 1968.
Imagen extraída: http://trianarts.com/leon-felipe-el-llanto-es-nuestro/

  Alberto Szpunberg

19 de mayo de 2017





5


La habitante entró así en el corazón de la nieve
y sus huellas descalzas quedaron grabadas
como las corcheas de un pentagrama mudo:
a punto de embestir contra sí mismo,
bramó un torbellino de esquirlas de hielo.
y hasta el viento, erizado se contuvo.
A orillas del mar que va y viene, ensimismado,
como un león cansino, aburrido, vegetariano,
el chillido de los buitres crujió hasta el llanto.



15

¿De qué dios fueron sílabas, escanciados balbuceos,
los estallidos de ira, los maremotos más salvajes,
al proferir de por vida falsas dulzuras y anatemas?
por último, ni Churyúmov ni Guerasimenko,
de la Academia de Ciencias de la URSS,
acudieron a la cita fijada en un punto de la estepa.
ligera como un rumor, la habitante hoy se desliza
por los rincones más íntimos de su lúcida belleza:
en cada una de sus huellas amaga un temblor.



20


-¿Qué se hizo de mis camaradas astrónom@s?
-¿Aún observan arrobad@s desde la roja muralla?

Cuando la trade se apaga contra los ladrillos,
ellos recuerdan una bandera que ya no flamea:
parpadean, se les cierran los ojos, casi sueñan
con un cometa que escribe sus nombres en el cielo.
la habitante mira a lo alto y descifra el mensaje:
la niña que desfila por la mañana en el koljoz
de noche se cubre con la frazada y oye pasos.





Alberto Szpunberg
Argentino – 1940



De: La habitante del cometa 67/P Churyúmov – Gueramisenko
Ed. Lamás Médula – 2017


  Ricardo Zelarayán

11 de mayo de 2017





Cosas peores


Aquel que consiguió filtrarse y vivir,
dicen,
no es nadie si no se hace notar
y entra a echar plumas.
Y cuando menos espera, se viene abajo.
Y es bien sabido que abajo es de una sola
cara…
Arriba muchas.
Viva las de arriba
aunque les cueste la vida
y cante nomás, emplumado.
Pero no vuele.
Agítese todo lo que quiera
y deje que la vida se venga abajo
en silencio.
Hay quien se salva
o salvó así.
¡Increíble!
Puede ser.
Contar las vueltas de la rueda
sin perdonar una
siempre serán más que las plumas
del plumaje crecido con el miedo
que vuelva a subir sin alas.
Las manzanas,
los espías
no son gusanos que sacan la cabeza,
las filtraciones son más que grietas
la calvicie se te mete en la oreja
y se alza con todo.
y los solos son mayoría
el montón.
Huesos enormes no hacen ruido
aunque tropiecen como llave inglesa
que te caza de un salto
del cogote.
El ruido se hace hondo
de tanto meterse en él.
Habrá que enterarse por las señas
o por el humo que se queda adentro
alborotando,
gateando,
hasta quebrarse los dedos,
ni hablar de uñas,
como barriles sin fondo.
Darle a la cama de duraznos
brote,
gajo de trote,
en dejarse brotar
por miedo larva clueca
hacha mocha
narigona.
Por tratar sin dejar,
por no dejarse oscurecer,
por temblar al revés,
por las llaves estériles,
amontonadas,
que llenan sin piedad
todas las piezas igualmente amontonadas,
como los cilindros que musiquean al rodar
interminablemente.
Y vamos con las cerraduras, las dentaduras, los dientes
cariados, las jetas de corcho, los kilos de manzanas.




Ricardo Zelarayán
De: Ahora o nunca – Poesía reunida - Ed. Argonauta – 2009



Argentino (1922 – 2010)


Obra: Mural for Joaquim Gomis  de Joan Miró (España – 1893 – 1983)


  Miguel Hernández

30 de abril de 2017




Nanas de la cebolla


La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa
ríete mucho,
que es la risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto,
que mi alma al oírte
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus ojos
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.




Miguel Hernández
Nació en Orihuela, en 1910, falleció en Alicante, 1942




Interpretación: Alberto Cortez y Joan Manuel Serrat
Música y arreglos: Alberto Cortez

  Pablo Romero

23 de abril de 2017





La vida es sueño


Improvisar una pérdida:
salir del cuerpo de la madre
arrancar de cuajo la existencia
en esta intensidad de rompernos
como quien juega con la muerte
un triciclo
el sol
la infancia hermosa y triste
como Ofelia acariciada por el mar

así nacen las tristezas;
en ese hacer empuje en la carne
descosernos la sombra mientras dios
equilibrista y tambor
no sabe sostenerse
sin arrancar de la hondura esto que somos:

hombres ineptos de toda angustia
que no aprendieron a rechazar lo persistente
-esta vida-
la vida que nos ha confiado

sin dar espacio a huelga





Romper un vaso


Estaba al borde. Lo juro. Casi imperceptible,
atento a la ruina como a punto de darse muerte
como sabiendo el lugar exacto dónde hacer fuga.

Estaba al borde.

Tuve un amor alguna vez. Era como vivir de la sed,
darse contra el mar hasta romper el cuerpo.

Pero no era mi cuerpo lo que se fragmentaba
en la caída,
no esta vez. El vaso caía por el peso de su nombre,
dije vidrio y no necesité más para cortarme.

La poesía hace estas cosas.





Pablo Romero
Argentino – 1999



Es poeta, editor y agitador cultural. Su primer libro: “Los días de Babel” fue editado por Stillnes & Blood Press – México.


Foto extraída de: www.vallejoandcompany.com