Estación Quilmes Estación Quilmes

  Néstor Perlongher

29 de noviembre de 2017





Corto pero ligero


Y no habría de ser: esa chupada, ese lambeteo: cebado el mate
          junto al fogón de los arrieros, que arden de...
          ese descanso de la tropa alzada, en grupas: no
          habría de bajarme el chiripá, descendiendo a este
          encuentro. Ahora susurra el viento en la ventana
          que da al aljibe: hurras blande
                          no desacordonarme la manea
          donde tremolo temblorosa?)
Una historia de sables, de pistolas
De trincheras con flores de sapo y de zarza parrilla
Como hecha a dedo, a pecho
Echada en el camino de Tarija
Por un gendarme ríspido, montés
Trasiego, belicosa?
Belfo y flande
Congoja
Si tuviera que ver este lenguaje
con el terror de esos paisanos
que al ver al General piensan en Hoffman
Si su respiración no moviera las borlas de la cama de Rosas,
                            de Esmeralda

Y él no se lo encontrase, al regreso de un vado, en la catrera:
          en el encame jabonoso, como un lagarto entre los lienzos
aparece con labios de obsidiana y perfume de ajenjo: huele a chipre
(Si no me hubieras dicho qué paso
en esa noche de Cañuelas, la última
- un bolero: si bien -
aún te querría?)
Un general moviendo espadas en la sombra
Cacha y espuela, blonda y nácar
Coro de férulas:
           Un general que agita los pendorchos
           y se entrega al de enfrente, saltando los tapiales
           es más mujer que hombre, es más mujer para ser hombre
           hombre de más para mujer: un general,
           un artesano de la muerte
Chupa, lame esta hinchazón del español



El circo


soledad del lamé: de lo que brilla
no llora lo que ríe sino apenas la máscara que ríe lo llorado
llorado en lo reído:
lo que atado al corcel, lo que prendido
al garfio
de la soga:
la écuyère: domadora
la que penachos unce por el pelo
prendida a lo que mece: a lo que engarza:
ganchos
         alambres
                     jaulas
              animales dorados
              a los aros
              atados      a los haros
              halos
              aros:
                        la mujer más obesa, la barbuda:
                        la de más fuerte toca:
                        la enganchada
                                       en el aire
                                       en el delirio:
en la burbuja del delirio:
                                        el mago
                                        en sus dos partes:
la que cortada en dos desaparece
y la que festoneada por facones
sangra de corazón: la que cimbréase sin red, la que
desaparece



Néstor Perlongher
de “Alambres” (Buenos Aires, Último Reino, 1987)


Nació en 1949 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires - Falleció en 1992 en San Pablo, Brasil. Fue un poeta, escritor y militante LGBT argentino radicado en Brasil desde 1982. Fue uno de los fundadores y referente principal del Frente de Liberación Homosexual en Argentina, una de las primeras organizaciones LGBT del mundo. (info: https://es.wikipedia.org/wiki/Néstor_Perlongher)

  Graciela Cros

9 de noviembre de 2017






XI.

Soy una dama esponjosa y a veces sólo una esponja. Soy la que con maña chupa la sustancia del Otro. Tengo el cuerpo lleno de orificios y mis fluidos circulan por una red de canales. Soy Venecia sin ti. Voy del padecimiento a la furia.
Yo fabrico mis grillos.


XII.

Soy una dama que trina con defecto. Mi aristocracia es espiritual.
Practico la bondad y tolero el abuso de los fatuos.
Mi cuerpo paga con su dolor moral ese irrespeto.
Yo cultivo las maneras corteses.


XIII.

Soy un lemon pie que otros comen con deleite.
Un bay biscuit una vainilla un brownie una masa quebradiza una mixtura.
Soy un hojaldre pampeano un pastelito criollo un biscochito de grasa para el mate del gaucho. Soy un producto regional. Un sourvenir. Made in Patagonia FOR EXPORT.


XIV.

Soy un muro de los lamentos. Un muro de Berlín. Un muro.
Nada que no pueda ser derribado.
Otras hablan en Mí. Yo hablo por Otras.
En los circuitos de mi osteoporosis se aloja La Cantora.


XV.

Soy una dama que pierde las agendas y anota su deber en papelitos.
Una escribe en la cola del banco en la sala de espera del dentista en el estacionamiento del supermercado en la luz roja del semáforo.
Mi pasión está intacta.
Soy la que sujeta con los dientes. La soga del Ahorque.




Graciela Cros
De "Cantos de la gabiota cocinera" - Amargord Ediciones 1ª ed.(2014)



Nació en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, en 1945. Reside en la Patagonia argentina a partir de 1971. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y desde hace años se dedica enteramente a la escritura.

   Martín Rodríguez

28 de octubre de 2017





*


¿de qué murió la mariposa azul apoyada en tu frente durante la tarde?
¿de qué murió el viejo de la guitarra que cantaba "pase al reino"?
¿y la niña del vestido negro sostenida por un sueño?
-todos murieron de muerte natural, respondía la madre,
fueron agotados en su propio fuego
y agregaba
-los que descubrieron un mar están ahogados
o tienen el alma demasiado profunda-



*


yo vi esa nena
que cortaba la flor
blanca del cantero y se levantaba el vestido
y se ponía la flor dentro
de la bombacha y después
caminaba como un angelito
muda y me hacía temblar,
yo tengo esa imagen
una luz atada al párpado,
puedo borrar lo que escribo en una hoja
con una goma o tacharlo
pero la nena levantándose el vestido
no, es como si me hubiesen abierto
la cabeza y puesto
una cajita musical con esa imagen en el interior
girando sobre la música
la muñeca bajándose la bombacha
poniéndose la flor
blanca




Martín Rodríguez
De "53" poesía argentina del siglo XXI - Editorial Municipal de Rosario
       70

Nació en Buenos Aires en 1978.


imagen: omixmoron.blogspot.com

  Fito Páez

12 de octubre de 2017





Yo vengo a ofrecer mi corazón


Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Tanta sangre que se llevo el río
Yo vengo a ofrecer mi corazón
No será tan fácil ya sé qué pasa
No será tan útil como pensaba
Como abrir el pecho, y sacar el alma
Una cuchillada de amor
Luna de los pobres siempre abierta
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Como un documento inalterable
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y uniré las puntas de un mismo lazo
Y me iré tranquilo, me iré despacio
Y te daré todo, y me darás algo
Algo que me alivie un poco más
Cuando no haya nadie cerca o lejos
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Cuando los satélites no alcancen
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y hablo de países y de esperanzas
Y hablo por la vida, hablo por la nada
Y hablo de cambiar esta nuestra casa
De cambiarla por cambiar nomás
Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón




Fito Páez
Nació en Rosario, 1963. Compositor, cantautor, y pianista argentino, integrante de la llamada Trova rosarina.


Interpretación: Mercedes Sosa y Francis Cabrel




  Charles Bukowski

2 de octubre de 2017




todo


los muertos no necesitan
aspirina o
tristeza
supongo, pero quizás necesitan
lluvia,
zapatos no
pero un lugar donde
caminar,
cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde
arder.
o nos dicen:
espacio y un lugar para
volar,
da
igual.
los muertos no me
necesitan.
ni los
vivos.
pero quizás los muertos se necesitan
unos a
otros.
en realidad, quizás necesitan
todo lo que nosotros
necesitamos
y
necesitamos tanto
si sólo supiéramos
qué
es.
probablemente
es
todo
y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo
o moriremos
porque no
lo
conseguimos.
espero que
cuando yo este muerto
comprendáis
que conseguí
tanto
como
pude.



(de the roominghouse madrigals: early selected poems -1946-1966-)




los mejores de la raza


no hay nada que
discutir
no hay nada que
recordar
no hay nada que
olvidar
es triste
y
no es
triste
parece que la
cosa más
sensata
que una persona puede
hacer
es
estar sentada
con una copa en la
mano
mientras las paredes
blanden
sonrisas de
despedida
uno pasa a través de
todo
ello
con una cierta
cantidad de
eficiencia y valentía
entonces
se va
algunos aceptan
la posibilidad de
dios
para ayudarles
en su
paso
otros
lo aceptan
como es
y por estos
bebo
esta noche.


de "you get so alone at times that it just makes sense (1984)."




Charles Bukowski
Nacido con el nombre de Heinrich Karl Bukowski en Alemania el 16 de agosto de 1920 fue un escritor y poeta estadounidense.

  Horacio Salas

17 de septiembre de 2017





Los amantes


I

Uno puede verlos quererse alegremente,
la sonrisa en los ojos, la piel muy junta,
mirando caer la tarde como si fuese última,
diciéndose palabras que uno imagina iguales, reiteradas,
y que seguramente en sus oídos sonarán inéditas.
Pero un día advierten que la tarde no les pertenece,
y como si interpretaran un rol bien aprendido,
casi sin despedirse,
comprenden que el silencio es la mejor especie del adiós.
A partir de ese instante los recuerdos atraparán sus manos
cuando las calles establezcan una enorme distancia
que el tiempo se encargará de corroer,
como un castillo de arena abandonado.


II

Lo difícil no es tanto pronunciar las palabras finales,
o mirarse por última vez en otros ojos,
sino la dura obligación que empieza luego
cuando se inicia el largo aprendizaje del silencio,
el hábito de percibir la voz querida desdibujándose en el aire.
Entonces, cuando sabemos lo absurdo de comenzar el día,
de evocar los fantasmas y estar solos,
despiadadamente invocamos al olvido
pretendiendo que abarque todos nuestros actos.

Rara vez lo logramos.



Las casas


La destrucción comienza en esas casas
que van dejando al aire sus ladrillos,
restos de papel floreado sobre la medianera
y escaleras que no llevarán ya a ninguna parte.
A veces los balcones permanecen como si se resistieran
a dejar los últimos rastros de vida de la casa,
como si pretendieran cubrir la decadencia de las puertas
arrumbadas sobre el desnivel de los baldíos,
donde la oxidación se ensaña con las viejas persianas.
Siempre hay una flor que brota como una sombra más entre las sombras
que aún recorren el olvido de las habitaciones derruídas.
Los impúdicos restos, los dibujos de hollín en las molduras,
un número de teléfono escondido en un retazo de papel
que burla la intemperie, subsisten todavía,
pero nada podrá salvar las casas.
Las balaustradas que perduran en compactos jarrones
acaso no lleguen a presentir la muerte
que anda rondando las enredaderas,
los últimos jazmines empujados hacia el sur,
las descascaradas flores de manpostería
que atestiguan las transformaciones como una manera del olvido.
Cada día estrujamos un nuevo fragmento del pasado;
una tarde los rostros de la antigua ciudad
habrán cambiado su voz,
y comenzarán a hundirse en el silencio de las fotografías.
Los muertos también se habrán llevado su recuerdo.





Horacio Salas
"Antología consultada de la JOVEN POESIA argentina", año 1968
Compañía General Fabril Editora.



Nació en Buenos Aires en 1938. Poeta y ensayista.


Pintura Los amantes de:René Magritte

  Víctor Manuel Cárdenas

5 de septiembre de 2017





Leí en el mar


Leí en el mar toda la noche:
Calma. Relájate. No desperdicies
pólvora en infiernitos. La vida es
apenas, una posibilidad. Observa
a los cangrejos; medita en la devastación
de las aguas. Si la claridad se impone,
los vientos te llevarán; si una mujer,
la luna. Todo comienza aquí. Tumulto
y oscuridad son páginas diarias
en los noticieros. El presente nada rige.
Voltea. Estar aquí es inventarlo todo.
Tú eres el mar.




Víctor Manuel Cárdenas
México (1952 – 2017)

Poeta e historiador. Destacado con el Premio Nacional de Poesía Tuchtlán en 1980, el Premio de Poesía Joven en 1981, y el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde en 2007. Autor de, entre otros,: “Primer libro de crónicas”, “Peces y otras cicatrices”, “Poemas para no dejar el cigarro”  y “Micaela”.


Extraído de: Círculo de Poesía. Revista digital de Poesía – www.circulodepoesia.com
Imagen extraída de: youtube.com